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Hemostasia y su regulación


Pruebas genéticas para el exceso de hierro

El descubrimiento del gen HFE, que es responsable de la mayoría de los casos de hemocromatosis hereditaria, un trastorno de exceso de hierro,1 ha revolucionado tanto el conocimiento como el diagnóstico de la enfermedad. La hemocromatosis hereditaria es el trastorno genético conocido más común en los individuos caucásicos de ascendencia europea, pero los estudios de población sugieren que el diagnóstico muchas veces pasa desapercibido.2 Debido a que la detección y tratamiento tempranos pueden prevenir las manifestaciones de la enfermedad, debe considerarse el escrutinio para hemocromatosis en todos los pacientes adultos.
La caracterización de mutaciones del gen HFE fue seguida rápidamente por el desarrollo de una prueba genotípica diagnóstica.2 El papel diagnóstico exacto de la prueba genotípica depende en parte de la población que se examine porque el porcentaje de pacientes con hemocromatosis hereditaria que tienen mutaciones HFE varía de 60 a 100 por ciento en las diferentes poblaciones.3 La mutación más prevalente del HFE, homocigota en más del 80 por ciento de la población en los Estados Unidos, es la mutación Cys282Tyr.1 Sin embargo, el número de pacientes en los Estados Unidos que no son homocigotos para esta mutación pero que satisfacen los criterios clínicos para hemocromatosis hereditaria es tan grande que el basarse sólo en pruebas genéticas no diagnosticaría a muchos individuos afectados. Un enfoque más práctico consiste en usar pruebas fenotípicas para el escrutinio inicial del exceso de hierro.3
La medición de la concentración de hierro en plasma, de la saturación de transferrina y de la concentración de ferritina proporcionan el mejor método para investigar personas homocigotas para la hemocromatosis hereditaria, aunque debe reconocerse que la concentración de ferritina en plasma puede ser normal en un pequeño número de pacientes con hemocromatosis hereditaria. La genotipificación puede usarse como una prueba confirmatoria en un paciente con sospecha clínica de la enfermedad o que tiene aumento en la saturación de transferrina, ferritina elevada en suero, o ambos. Los estudios recientes han sugerido que el escrutinio inicial para la hemocromatosis hereditaria debe continuar basándose en la saturación de transferrina, seguida de la búsqueda de la mutación Cys282Tyr en pacientes con saturación de transferrina mayor al 40 por ciento y, en los homocigotos Cys282Tyr, evaluación del exceso de hierro por ferritina en suero o biopsia de hígado.
En estudios de pedigree, la prueba de genotipificación debe sustituir a la tipificación del HLA en hermanos de un homocigoto Cys282Tyr. Además, la genotipificación de la esposa de un homocigoto para esta mutación es una estrategia con buena relación costo-eficacia que permite una investigación más selectiva de los hijos en busca del gen de la hemocromatosis.

1. Feder JN, Gnirke A, Thomas W, et al: A novel MHC class I-like gene is mutated in patients with hereditary hemochromatosis. Nat Genet 13:399, 1996 [PMID 8696333]

2. Burke W, Thomson E, Khoury MT, et al: Hereditary hemochromatosis: gene discovery and its implications for population-based screening. JAMA 280:172, 1998 [PMID 9669792]

3. Crawford DH, Jazwinska EC, Cullen LM, et al: Expression of HLA-linked hemochromatosis in subjects homozygous or heterozygous for the C282Y mutation. Gastroenterology 114:1003, 1998 [PMID 9558290]


 


Los factores tisulares son clave en la cascada de la coagulación

En la actualidad se sabe que la generación o exposición de factores tisulares en el sitio de la lesión es el principal evento fisiológico que inicia la coagulación.1 El factor tisular actúa como un cofactor que se requiere para que el complejo factor VII/factor VIIa inicie la coagulación. El factor VIIa activa al factor X en forma directa e indirecta por la activación del factor IX. Esta vía dual de activación del factor X parece ser necesaria por la cantidad limitada de factor tisular generada in vivo y la presencia del inhibidor de la vía del factor tisular que, cuando se acopla con el factor Xa, inhibe al complejo factor tisular/factor VIIa.
Todos los procoagulantes se sintetizan en el hígado excepto el factor de von Willebrand, que se sintetiza en los megacariocitos y las células endoteliales. Los procoagulantes dependientes de vitamina K son la protrombina, el factor VII, el factor IX y el factor X, y los anticoagulantes dependientes de vitamina K son la proteína C y la proteína S. Para cada uno de estos factores, la carboxilación del ácido glutámico dependiente de vitamina K causa una modificación postraducción de la proteína y su actividad biológica.2

1. Rapaport SI, Rao LVM: The tissue factor pathway: how it has become a “prima ballerina.” Thromb Haemost 74:7, 1995 [PMID 8578528]

2. Furie B, Bouchard BA, Furie BC: Vitamin K-dependent biosynthesis of g-carboxiglutamic acid. Blood 93:1798, 1999 [PMID 10068650]


 


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